El inicio de la historia// The beginning of the story

El inicio de la historia

Hoy voy a contarte como comenzó Flor de Loto y mi trabajo con cáncer de mama…

No nací sabiendo siempre que me dedicaría al yoga, ni siquiera sabía que quería ser médico en realidad, la medicina la escogí dos semanas antes de graduarme de prepa (bachillerato) mientras me decidía entre medicina y economía (si, eso estaba en mi mente y era porque quería entender algo que aún me parece incomprensible, pero decidí mejor estudiar el cuerpo humano y tratar con seres en vez de números).

El yoga llegó después cuando le dije adiós a la anestesiología, aceptando que había elegido un camino que no era mío (ese era el de mi papá y mi intento de seguir unida a él a través de seguir sus pasos). Decidí lanzarme al vacío, no tenía idea que haría, solo sabía que el quirófano no era mi lugar. Me receté una terapia antidepresiva de ejercicio y un buen día mi mamá me dijo “ve a mi clase de yoga”, muy a mi pesar accedí creyendo que pasaría una hora aburrida… para mi sorpresa, a los primeros 10 minutos de clase yo me encontraba más feliz de lo que había sentido en años, sentía mi cuerpo de nuevo; supe en ese momento que estudiaría más al respecto y que tenía que combinarlo con lo que ya sabía de medicina por su gran potencial terapéutico.

A veces pienso que si hubiera tenido mejores herramientas emocionales en mi carrera quizá seguiría en ese camino tradicional, sin embargo creo que a nos tocan lecciones y situaciones porque la vida nos necesita en otra parte.

Luz y yo comenzamos a trabajar un 23 de diciembre de 2010. Ella salía de sus quimios y quería retomar su vida. Me pidió que le diera clases. Ella tenía miedo, yo tenía miedo apenas tenía unos meses dando clases, por dentro me decía “nunca he hecho esto” y otra voz me decía – “tu puedes”. Ella apenas podía mover el brazo del lado de la mastectomía, su estatura era menor, tenía osteopenia y presentaba neuropatía en pies y manos. El movimiento comenzó muy suave, intuitivo y a base de mucha comunicación: “te duele?, cómo sientes esto? descansemos…
respira… (yo también tenía que respirar y retomar, revaluar en el lugar el siguiente paso)… vamos de nuevo? Si podemos, vamos! ” – fue todo un logro llegar a cuatro puntos para ambas y de ahí siguieron muchos retos más, sonrisas, risas, lágrimas, clases que se iban en hablar a veces.  Luz fue mi gran maestra en esto, aunque ella diga que fue al revés.

Con todo lo que había aprendido con ella, siendo testigo de los efectos del yoga y los beneficios, tuve oportunidad de hacer el curso de Yoga of Awareness for Cancer con Kim y Jim Carson en la Universidad de Duke. Es el mejor curso que he hecho en mi vida, multidisciplinario, amoroso, científico y muy bien enfocado, además que compartí con personas increíbles.

Al regresar del curso – durante los siguientes 9 meses, Flor de Loto tomo forma, un programa para mujeres que habían vivido la experiencia de cáncer. Una noche de insomnio surgió y en la madrugada me senté a materializarlo – escribí el programa y las secuencias; el nombre brotó de donde abrí El Libro Tibetano de la Vida y la Muerte (un regalo que por cierto me dio Luz), donde explicaba el significado del mantra del loto “Om mani padme hum” que es mi mantra favorito.

Además me gustaba la historia del loto de surgir de la oscuridad hacia la luz.

Así una buena mañana de un 5 de febrero de 2013 inició la primera generación de Flor de Loto – Luz, Mirtha, Paty y Luzma. Un día antes dudaba de mi, me entraron los miedos, tuve que respirar profundo y decirme frente al espejo “ya estás lista no pasa nada, relájate” (no se si me lo creí completo pero ahí estaba ya); tenía el apoyo de Arturo (que apenas estábamos comenzando a salir) ahí estaba él animándome – gracias Fon por estar ahí, sin ti ese día creo que me hubiera quedado encerrada leyendo y releyendo todo lo que quería decir en la primera sesión – creyendo que tenía todo bajo control y gracias por todo lo que has hecho detrás de este sueño.

Fueron las sonrisas y el brillo de los ojos de ese primer grupo y los que siguieron los que me mostraron que iba por buen camino. Las chicas de Flor de Loto siguen unidas, hemos formado una pequeña y poderosa hermandad cuyo cariño va más allá de las fronteras y siempre están ahí una para la otra cuando se necesita.

El blog de hoy iba a a ser meramente científico, con datos y beneficios del yoga y el ejercicio en el cáncer, pero saben que ese brillo en los ojos que veo después de una simple práctica me dice más que lo que refleja un estudio.

Quería contarte la historia porque a veces parece que siempre hemos sabido a lo que nos vamos a dedicar, que tenemos todo el plan claro desde el inicio – y sabes para mi no fue así – hace 7 años le di un nuevo rumbo a mi vida, el nuevo rumbo solo era dejar de ir hacia donde creía que iba y soltar el timón. En ese silencio, en ese salto al vació la vida me fue guiando – así que de repente hay que confiar, abrir las alas y ver a donde nos lleva el viento. La determinación y objetivos, claro son importantes, pero el valor de soltar el control es un gran maestro – solo te puedo decir que la vida me sigue sorprendiendo cada día y cada día voy aprendiendo nuevas lecciones. Mi mejor consejo: hagas lo que hagas, hazlo con amor (y eso incluye amarte a ti misma).

Gracias a todas las flores de loto por ser la luz y guía de este proyecto.
Gracias a mi primer maestro, mi papá, gracias por permitirme vivir tu enfermedad y tu experiencia,tu apertura a lo alternativo me mostraste muchos mundos en pocos años, pero fue un aprendizaje intenso. Gracias por sobretodo siempre tener risas, abrazos y un gran sentido del
humor. Gracias mamá por crecer juntas en esa hermandad, por criarme entre grandes mujeres y por mostrarme el poderoso valor que representan las amigas en la vida.
Juntas navegamos las olas.

Adriana

Let me tell you how this began…

Today I want to tell you the story of how Flor de Loto came to life and how my work with breast cancer started…

I wasn’t born knowing that I would be a yoga teacher, I didn’t even know I wanted to be a doctor… I chose my career two weeks before I graduated high school meanwhile I had been trying to decide to go either to economics or health (yes, that was crossing my mind at that time because I wanted to understand something that I still find incomprehensible, but I went better to study the human body and work with human beings).

Yoga came in after, when I said goodbye to my anesthesia specialty, once I was able to accept that I had chosen a path that was not my own (that was my father’s and my intent to fill his shoes and feel him close). So I got the courage to jump over the cliff, I had no clue what I would do next, I only knew that the OR was not my place anymore. I gave myself an exercise prescription and one good day my mom told me “go to my yoga class”, unwillingly I accepted thinking it would be a very boring hour… to my surprise by the first 10 minutes I was happier that I had felt in years, I was sensing my body again; I knew in that moment that I had to study more and bring it together with my medical knowledge due to its therapeutic potential.

I sometimes think that if I had better emotional skills in my career maybe I would still be in my traditional path; yet I think we meet up with lessons and situations because life needs us somewhere else.

Luz and I started working on December 23, 2010. She was just finishing her chemos and needed to get back her life. She was scared, I was scared, I had barely a few months teaching yoga, and I said to myself “I’ve never done this” and another voice told me – “you can”. She could not move much her arm on the side of the mastectomy, her height had shortened, had osteopenia and neuropathy in both hands and feet. We started moving very soft, intuitively and communicating a lot: “does this hurt? how dow this feel? let’s rest… breathe ( I had to breathe there too, retake where we where and re-evaluate our next step)… shall we go again? We can do this, let’s go!” – it was a huge success to make it to four point position and from there came new challenges, smiles, laughs, tears and classes that went by just listening to what she had to express. Luz was my greatest teacher in this, even though she claims it’s the other way around.

With all that I had learned from her, and having been witness to all of the benefits of yoga, I had the chance to go and train in Yoga of Awareness for Cancer by Kim and Jim Carson at Duke University Integrative Medicine. It’s the best training I’ve ever done, multidisciplinary, loving, scientific and shared with amazing women.

 

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