El yoga como terapia complementaria: Lo que dice la ciencia // Yoga as a complementary therapy: What science has to say

«Nada en esta vida debe ser temido, solo ser entendido.» Marie Curie

 

 

 

 

Durante los últimos años, las terapias complementarias en la lucha contra el cáncer han encontrado gran aceptación. Incluso, estas comienzan a ser utilizadas como apoyo a los tratamientos convencionales en instituciones de medicina tradicional, en los denominados centros o departamentos de Medicina Integrativa. Actualmente, son decenas de hospitales y clínicas los que cuentan con este tipo de ayuda (ejm: Memorial Sloan – Kettering Cancer Center, Nueva York, Estados Unidos; University of South Florida, Florida, Estados Unidos; Washington University School of Medicina, Missouri, Estados Unidos; Kliniken Essen-Mitte, Essen, Alemania), ya sea ofreciendo terapias de forma regular, o bien, como parte de investigaciones científicas que se llevan a cabo mediante pruebas clínicas controladas. En una prueba clínica, los pacientes reciben intervenciones específicas, de acuerdo a protocolos o planes creados por el equipo médico investigador. Estas intervenciones pueden ir desde la prueba de productos médicos, como nuevos medicamentos o dispositivos hasta cambios en la rutina diaria de un paciente. Con cada cambio, los investigadores tratan de determinar la eficacia de la prueba midiendo periódicamente los resultados en las personas sometidas al estudio, o el denominado el grupo de control [1].

Dentro de este último grupo, las pruebas clínicas que involucran la práctica del yoga o disciplinas mente-cuerpo en mujeres con cáncer de mama, se han incrementado con respecto a la década pasada (ver Smith, 2009 para un review). Los grupos de control son en este caso mujeres con cáncer de mama de diferentes tipos y en diferentes estadios, sometidas o no a tratamientos quirúrgicos, y con edades que van desde los 30 a los 70 anos. Por ejemplo, justamente en este momento se están llevando a cabo 8 pruebas clínicas entre Alemania, China y Estados Unidos [1].

Independiente del estilo, las diferentes técnicas primarias de yoga  (Asanas – posturas, Pranayama – respiración, Yoga Nidra o relajación consciente y Meditación), todas muestran un efecto positivo a los pacientes. Es así como Iyengar Yoga, Yoga Tibetano, Hatha Yoga, Yoga Restaurativo o más específicamente Yoga Oncológico para Cáncer de Mama han demostrado ser altamente beneficiosos en pacientes atravesando tratamientos quirúrgicos, radio o quimioterapia y/o terapia hormonal. De acuerdo a los resultados obtenidos, una práctica de yoga dos veces por semana, en periodos que van desde las 6 a las 8 semanas de practica continuada, muestran efectos por sobre todo a nivel psicológico, emocional y espiritual (Smith, 2009). Quienes participaron en las pruebas clínicas, indican sentimientos de mejoría en la calidad de vida, manejo del estrés, ansiedad, fatiga y depresión, además de una mejor calidad de sueno durante las horas de descanso. Efectos también comúnmente observados en los ensayos incluyen disminución del miedo al cáncer y sus tratamientos, aumento del auto-cuidado y un mejor manejo del dolor (Carson, 2007; Warner, 2006).

Los efectos físicos de la práctica de ejercicio constante durante y post-tratamiento, en este caso postura de yoga, también han sido probados arrojando mejorías en la composición corporal como índice de grasa y densidad ósea, capacidad funcional y disminución en los síntomas secundarios asociados al tratamiento tales como náusea, fatiga e insomnio (Knols, 2005, y referencias en su interior).

Por último, no solo las técnicas tradicionales de yoga colaboran a mejorar la calidad de vida de los pacientes. Técnicas no tan conocidas, o no comúnmente practicadas, como el auto-estudio (Swadhyaya) y el trabajo grupal (Satsanga) exhiben grandes resultados, sobre todo en referencia a la aceptación de la experiencia y las consecuencias del cáncer (Carson, 2007).

Debido a que las investigaciones son recientes, el efecto neto del yoga en pacientes oncológicos debe ser científicamente examinado con más detalle. Conocer que técnica del yoga es la adecuada, cual estilo es el que mejor se adapta con las necesidades de un paciente e incluso, qué tipo de personas son más receptivas a este tipo de terapias es aun trabajo altamente inconcluso. Pese a lo anterior, incluso en personas sanas físicamente, el yoga genera un cambio radical en la forma de ser, sentir y percibir el mundo. La sanación entonces no se debe comprender solamente desde un punto de vista físico, quizás, el solo hecho de crear una nueva conexión con nosotras mismas, antes inexistente, sea la clave para iniciar un proceso de cambio real, duradero y amoroso.

Gracias por leer,

Juntas navegamos las Olas

Claudia Pavez Orrego

 

Referencias:

[1] www.clinicaltrials.gov

Carson JW, Carson KM, Porter LS, Keefe FJ, Shaw H, Miller JM. Yoga for women with metastatic breast cancer: results from a pilot study. J Pain Symptom Manage 33:331–34. 2007.

Warner AS. Exploration of psychological and spiritual well-being of women with breast cancer participating in the Art of Living Program. Unpublished doctoral dissertation, Institute of Transpersonal Psychology, 2006.

Smith, K.B., Pukall, C.F. An evidence-based review of Yoga as a complementary intervention for patients with cancer. Psycho-Oncology 18: 465–475. 2009.

Knols, R.,Aaronson, N.K., Uebelhart, D.,Fransen, J., Aufdemkampe, G.Physical exercise in cancer patients during and after medical treatment: A systematic review of randomized and controlled clinical trials. Journal of Clinical Oncology. V. 23, N. 16. 2005.

 

Acerca de Claudia:

Mi nombre es Claudia Pavez, soy nacida y criada en Chile, América Latina, donde viví hasta el año 2016 (con algunas pequeñas interrupciones en Alemania y Holanda). Actualmente vivo en Trondheim, Noruega, con mi esposo, nuestra hija de 6 meses, y nuestro perro.

Tengo una formación científica completa. Soy Licenciada en Física y Doctora en Geología, y aun dentro de este contexto el Yoga vino a cambiar mi forma de ver el mundo, de vivir y de sentir. Esta disciplina me transformo absolutamente, hasta el punto que decidí dejar el mundo académico para dedicarme al servicio de esta energía universal de amor que lo llena todo. Debido a esto, y luego de una práctica constante, decidí convertirme en instructora de Hatha Yoga en el 2014, periodo en el cual comencé a estudiar un curso de formación de 2 años en la Academia Chilena de Yoga, finalizando entonces el 2016 con la especialización de Yoga para Adulto Mayor. Dentro de este extenso periodo, entre otros cursos, adquirí conocimientos de alineamiento y uso de elementos (props), historia y filosofía del Yoga, nutrición Ayurvedica y canto Védico. En el año 2015 comencé a tomar algunos cursos acerca de métodos para manejar la salud mental y de control respiratorio a través del Yoga que buscaban la aplicación en pacientes atravesando algún proceso relacionado con el cáncer. Recientemente finalice el curso de formación para Cáncer de Mama, guiado por la Doctora Adriana Cabañas, utilizando el programa Flor de Loto. Actualmente, junto con brindar clases regulares en Trondheim, llevo a cabo investigación en el área de Yoga Oncológico y Yoga Oncológico Preventivo, y participo como instructora en cursos cortos ligados a Yoga Terapia, Meditación, y cuidados relacionados a la mama y al cáncer de mama.

Me gusta mucho que mis clases sean cómodas y que quienes practican puedan disfrutar del movimiento, guiándolos a preparar su cuerpo para las fases más avanzadas de la practica: meditación, pranayama y Yoga Nidra. Siempre trato de crear espacios para respirar con calma, para focalizarnos en la quietud que viene luego del movimiento y para calmar los pensamientos, cerrando los ojos para percibir los efectos de una buena práctica interior.

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«Nothing in life is to be feared, it is only to be understood.» Marie Curie

 

 

 

 

In recent years, complementary therapies have found great acceptance in their fight against cancer. They have even started to be used as support for conventional treatments in western medical facilities and departments of Integrative Medicine. Currently there are dozens of hospitals and clinics that offer this type of aid (ex: Memorial Sloan – Kettering Cancer Center, New York, US; University of South Florida, Florida, US; Washington University School of Medicina, Missouri, US; Kliniken Essen-Mitte, Essen, Germany) either offering regularly this therapies or as part of scientific research that are carried out as controlled clinical trials. In a clinical trial, patients receive specific interventions according to protocols or plans created by the research medical team. This interventions can go from testing medical products as drugs or devices to changes in patient’s daily routine. With each change, researchers try to determine the efficacy of a trial by monitoring periodically the results in the group of participants, which is called the control group [1].

It is in the latter, that clinical trials are involving yoga practice and other mind-body techinques in breast- cancer female patients have increased during the last decade (see Smith 2009 for a review). The control groups in this scenarios are women with different types of breast cancer and in different stages, either undergoing or not surgical treatment and ages ranging from 30 to 70 years old. For example, there are currently 8 clinical trials happening in Germany, China and United States [1].

So independently of the style, the different primary techniques of yoga (asana- poses, pranayama – breathing, yoga nidra or conscious relaxaition and meditation) have all seem to benefit patients. So styles such as Iyengar Yoga, Tibetan Yoga, Hatha Yoga, Restorative Yoga and more specifically Oncologic Yoga for Breast Cancer have demonstrated to be highly effective in patients undergoing treatments (surgical, radiological, chemotherapy, and hormonal therapy). According to the results, a twice a week yoga practice during 6 to 8 weeks show effects on psychological emotional and spiritual levels (Smith 2009). Those who participated in the clinical trials show improvement on quality of life, stress management, anxiety, fatigue, and depression, plus a better quality of sleep during resting hours. Other effects commonly observed are diminishment of cancer fear and its treatments, increased self-care and a better pain management (Carson, 2007; Warner, 2006).

The physical effects of constant exercise during and after treatment, in this case of yoga poses has also been tested showing improvements in body fat and bone density, functional capacity and a reduction in secondary symptoms associated to treatment such as nausea, fatigue and insomnia(Knols, 2005 and inside references).

Las but not least, not only mostly known  traditional yoga techniques as poses and breathing aid in improving quality of life. Lesser known or done practices such as self-study (Swadhyaya) and group work or gathering (Satsang) exhibit great results, specially in reference to bringing acceptance to cancer experience and consequences. (Carson, 2007)

Since research is recent, the net effect of yoga on oncological patients has to be throughly examined. Knowing which yoga technique is adequate, which yoga style will better adapt to a patient’s condition and even which type of person is more receptive to these types of therapies is still inconclusive work. Yet, even in healthy individuals, yoga creates a radical change in the way of being, feeling and perceiving the world. Healing must be understood not just from a physical sense, but from creating a whole new connection with ourselves, something that was maybe non existent but may be the key to start a real changing process, lasting and loving.

 

Thanks for reading,

Let’s ride the waves together

Claudia Pavez Orrego

 

References:

[1] www.clinicaltrials.gov

Carson JW, Carson KM, Porter LS, Keefe FJ, Shaw H, Miller JM. Yoga for women with metastatic breast cancer: results from a pilot study. J Pain Symptom Manage 33:331–34. 2007.

Warner AS. Exploration of psychological and spiritual well-being of women with breast cancer participating in the Art of Living Program. Unpublished doctoral dissertation, Institute of Transpersonal Psychology, 2006.

Smith, K.B., Pukall, C.F. An evidence-based review of Yoga as a complementary intervention for patients with cancer. Psycho-Oncology 18: 465–475. 2009.

Knols, R.,Aaronson, N.K., Uebelhart, D.,Fransen, J., Aufdemkampe, G.Physical exercise in cancer patients during and after medical treatment: A systematic review of randomized and controlled clinical trials. Journal of Clinical Oncology. V. 23, N. 16. 2005.

 

About Claudia:

My name is Claudia Pavez and I was born and raised in Chile, in Latin America, where I lived, with some small interruptions (Germany and The Netherlands), until 2016. I currently live in Trondheim, Norway, with my husband, our 6 months little girl and our dog.

 

I have a complete scientific formation (I am a Physicist and PhD in Geology), and in this context, Yoga came to change my way of seeing the world, of living and feeling.  This discipline transformed myself absolutely, to the point that I decided to leave the academic world to give myself to the service of this universal energy of love that fills everything. That is why, due to a constant practice, I decided to become a Hatha Yoga Instructor in 2014, during which time I began to study a 2-year teacher training at the Chilean Yoga Academy, finishing in July 2016, with the specialization in Senior Yoga. Within this extended period, among others, I acquired knowledge of alignments and use of elements (props), history and philosophy of Yoga, Ayurvedic nutrition and Vedic Chants. In 2015 I started to take some courses about methods to manage with mental health and breathing control through Yoga during a cancer process, and recently I finished a training course for Breast Cancer Yoga, guided by the M.D Adriana Cabañas. Currently, in addition to providing regular classes in Trondheim, I also carry out research in ​​Oncological Yoga and Preventive Oncological Yoga, and I participate in several workshops linked to Yoga Therapy, Meditation & Breast Care.

I like that my classes are comfortable and enjoyable for those who practice, guiding them to prepare the body for the most advanced phases of practice: Meditation, Pranayama and Yoga Nidra. There are always spaces to breathe calmly, to focus on the stillness after the movement and to quiet the thoughts, closing the eyes to perceive the effect of a good practice in ourselves.

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