Estableciendo límites: La magia del sistema inmune // Establishing limits: The magic of our immune system

«Ámate lo suficiente para establecer tus límites. Tu tiempo y energía son valiosos. Tu decides como usarlos. Tu le enseñas a los que te rodean como tratarte diciendo que aceptas y que no.» Anna Taylor

¿Alguna ves te has preguntado de que trata el sistema inmune? Seguro que has escuchado que nos defiende de infecciones, pero va más allá, su funcionamiento es increíble y está ligado también a nuestra respuesta al estrés, el ejercicio que hacemos y nuestra alimentación. Es quien decide lo que pertenece y no a nuestro cuerpo, nuestro defensor  más fiel.

Sin duda es uno de los sistemas más fascinantes para mi y de los más complejos que tiene el cuerpo humano. Es una belleza de evolución, función y adaptación.

Tu sistema inmune, toma su nombre del latín immunis que quiere decir libre o intocable, y así funciona protegiendo a tu cuerpo y estableciendo los límites entre tu y el ambiente. Está compuesto por órganos, células y proteínas. Sus principales tareas consisten en neutralizar patógenos o sustancias dañinas que hayan entrado al cuerpo, así como también eliminar aquellas células que hayan cambiado su funcionamiento (mutación) debido a alguna situación interna o externa.

Los órganos que hacen al sistema inmune son la médula ósea (donde se producen las células inmunes y el lugar donde maduran los linfocitos B), las amígdalas y adenoides como protección en la garganta y boca para barrera de inicio al sistema digestivo y respiratorio. Los ganglios se concentran en especial en el cuello, axilas e ingles y establecen una especie de aduanas y los vasos linfáticos que se distribuyen a lo largo del cuerpo para remover desechos y transportar la linfa. Además de estos están el timo (que se encuentra detrás del esternón y aquí maduran los linfocitos T), el bazo (localizado en la parte superior del abdomen del lado izquierdo) y tejido inmune a lo largo del intestino, incluida la apéndice.

 

Algunas de las células principales que forman parte del equipo inmunológico son: los neutrofilos (que pueden disminuir en número como respuesta a la quimio y quedar más propenso a infecciones), eosinófilos, basófilos, macrofágos, células dendríticas, linfocitos T (hay varios subtipos pero su finalidad es eliminar células infectadas y ayudar en la respuesta inmune a los linfocitos tipo B),  linfocitos B (encargados de producir anticuerpos) y los Natural Killers (trabajan eliminando células infectadas o mutadas).

Dentro de las respuestas inmunológicas se encuentran la innata que es inmediata y sin memoria y a cargo de los fagocitos y células Natural Killers, mientras que la adquirida es específica a antígenos y se basa en anticuerpos, proteínas y respuestas específicas de los linfocitos tipo T y B.

Quizá surja la duda de cómo es posible que el cuerpo reconozca lo que es propio y lo que no. Como te decía al inicio, este sistema es complejo y adaptable. El reconocimiento de lo propio sucede en las etapas tempranas de la vida y está muy en relación con el timo. Por otro lado la exposición al ambiente y el contacto con partículas y agentes infecciosos le va dando una memoria al cuerpo para que pueda saber si es necesario defenderse de algo que ya lo infectó o invadió alguna vez.

Tal como mencioné al principio, el estilo de vida va íntimamente ligado a la función del sistema inmune y si bien aún queda mucho por estudiar y descubrir hay ciertas cosas que la ciencia nos muestra al día de hoy.

En cuanto al estrés crónico, la alta concentración de cortisol y adrenalina bajan la respuesta inmune y nos deja con bajas defensas ante infecciones o a puedan proliferar sin guardia células mutadas.

En relación al ejercicio, cómo todo el beneficio viene de la moderación. Se ha descubierto que un ejercicio moderado y practicado con regularidad tiene un efecto protector y permite al sistema inmune montar una respuesta efectiva bajo estrés, al parecer lo que crea es resiliencia del sistema inmune. Por otro lado cuando se practica deporte de manera extrema existe un período ventana de alrededor de 3 horas donde baja la respuesta inmune (esto en relación a la alta concentración de adrenalina y cortisol requeridos para un esfuerzo máximo).

Por último hablando sobre el estado nutricional la deficiencia de nutrientes nos hará más propensos a infecciones, especialmente deficiencia de proteínas así como de micronutrientes como el zinc, selenio, hierro, cobre, vitaminas A, C, E, B6 y ácido fólico; de igual manera la obesidad y sobrepeso pueden disminuir la respuesta inmune.

Así que cómo ves este es un sistema vital y muy interesante. Tal cómo tu cuerpo pone los límites de lo que es y lo que no corresponde, energéticamente también nosotras vamos decidiendo que elegimos para nuestro bien y que hay que soltar o dejar ir porque ya no nos hace bien. Aprender a decir que no, saber escuchar a nuestro cuerpo y que lo nutre o si ya comimos suficiente, decidir a quien y que queremos escuchar, ver, con quien entramos en contacto y con quien es mejor mantener distancia es parte de mantener nuestro espacio lo mejor posible.

Lo que es adentro es afuera, el microcosmos replica al macro y viceversa. El sistema inmune tiene tanto que aprenderle y sin duda me lleva a seguirme fascinando por la vida. Muchas gracias por compartir un rato hoy y por leerme. Espero que te sea de apoyo a ti y a tus seres queridos.

Juntas brillamos más

Adriana

Referencias:

Janeway CA Jr, Travers P, Walport M, et al. Immunobiology: The Immune System in Health and Disease. 5th edition. New York: Garland Science; 2001. The components of the immune system. disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK27092/

Informed Health Online [Internet]. Cologne, Germany: Institute for Quality and Efficiency in Health Care (IQWiG); 2006-. The innate and adaptive immune systems. 2010 Dic 7 [Actualizado 2016 Ago 4]. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK279396/

Chandra, R. K. (1997). Nutrition and the immune system: an introduction. The American Journal of Clinical Nutrition, 66(2). doi:10.1093/ajcn/66.2.460s

Mazzeo, R. (n.d.). Immune system responses to exercise. University of Colorado Boulder, Boulder.

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«Love yourself enough to set boundaries. Your time and energy are precious. You get to choose how to use it. You teach people how to treat you by deciding what you will and won’t accept.» Anna Taylor

 

Have you ever wondered about how the immune system works? Surely you have listened that it defends us from infections, but it goes beyond this, its work its definitely amazing and is linked to our response to stress , exercise and nutrition. It is who will decide what comes in or not in the body, it is our most loyal guardian.

For me this one of the most fascinating body systems and one of the most complex it has. It is a beauty in evolution, function and adaptation.

Your immune system takes its name from the latin immunis which means free or untouchable, and so it is works protecting your body and establishing limits in what makes you you and the rest. It is made up by organs, cells and proteins which are in charge of neutralizing pathogens or substances that have come inside the body, as well as eliminating cells that might have changed their function due to internal or external situations (mutations).

The organs that make up the immune system are the bone marrow (where immune cells are made up and where B lymphocytes mature), the tonsils and adenoids as first protection in the throat for the respiratory and digestive systems. The lymph nodes are mainly concentrated in neck, armpits and groins establishing a sort of protective gateway and the lymphatic vessels are distributed throughout the body to sort out cellular waste and transport lymph. Besides these, there’s the thymus (which is behind the sternum and its where the T lymphocytes mature), the spleen (located un the upper left corner of the abdomen) and immune tissue in the intestines including the appendix.

Some of the main cells of the immune team are the neutrophils (which may decrease in number during chemo and leave the body prone to infection), eosinophils, basophils, macrophages, dendritic cells, T Lymphocytes (which aid in remove infected cells and aid B Lymphocytes in the immune response), B Lymphocytes (which produce antibodies) and the NK or natural killer cells (which aid removing infected or mutated cells).

Among the immune responses that our body has there is the innate and the acquired response. The innate response includes our natural barriers such as skin and mucous membranes, and cells as the macrophages, natural killers  and proteins that act immediately to prevent infection or detect a substances. On the other hand the acquired response is specific and detects antigens, it is based upon B and T lymphocytes, antibodies and proteins, and it has a memory to detect pathogens to which we have been exposed previously and will prevent infection or at least have milder symptoms.

You might wonder hoy is it possible that the body knows how to recognize its own cells and those from the environment or pathogens. As I stated in the beginning, this is a complex and adaptive system. The recognition of the body as itself occurs in the early life stages and it is in relationship with the thymus. On the other hand environmental exposition and contact with particles, substances and infectious agents starts giving the body its memory to know if it requires to defend agains something that has already infected or invaded at some point.

As I said at the beginning, our lifestyle is deeply linked to the function of the immune system and even thought there’s still a lot to study and discover there are some things that science can already show us.

In relationship to our nutritional state, the deficit of certain nutrients will make us more prone to infections, specially protein deficit as well as lack of several micronutrients, such as zinc, selenium, iron, copper, vitamins A, C, E, B6 and folic acid. On the other hand obesity and overweight can also diminish the immune response.

Now stress is another factor that will impact how our immune system responds. When we are chronically stressed our high levels of cortisol and adrenaline can dampen the immune system and leave us with low defenses against infections or to proliferation of mutated cells.

Last but not least, on the exercise topic, as everything the benefit comes from moderation. It has been shown that moderate exercise practiced regularly will have an protective effect allowing the immune system to start an immune response even under a stressing event, which is kind of making the immune system resilient. When an extreme bout of exercise is performed there is a window period of about 3 hours in which the immune response goes down (this appears to be in relationship to the high adrenaline levels required for sustained maximum effort).

So as you can see, this is a vital system and a quite interesting one. As your body sets the limits of what makes you you and what is from the outside, energetically we can set up our boundaries to decide what is good and not for us. What we need to keep and what need to be let go, learning to say no, listening to our bodies and know what nourishes it or if it has been enough, deciding to whom and what me want to listen, see, keep in touch and who we better keep at a distance to hold up our space as  best as we can.

What is in is out, the microcosmos replicates de macro and viceversa. The immune system has so much to be learned from and it surely will keep fascinating me for life. Thank you so much for sharing a moment today and for reading. I hope this serves you and your loved ones.

Together we shine brighter.

Adriana

References:

Janeway CA Jr, Travers P, Walport M, et al. Immunobiology: The Immune System in Health and Disease. 5th edition. New York: Garland Science; 2001. The components of the immune system. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK27092/

Informed Health Online [Internet]. Cologne, Germany: Institute for Quality and Efficiency in Health Care (IQWiG); 2006-. The innate and adaptive immune systems. 2010 Dec 7 [Updated 2016 Aug 4]. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK279396/

Chandra, R. K. (1997). Nutrition and the immune system: an introduction. The American Journal of Clinical Nutrition, 66(2). doi:10.1093/ajcn/66.2.460s

Mazzeo, R. (n.d.). Immune system responses to exercise. University of Colorado Boulder, Boulder.

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