Nutriendo nuestra vida // Nourishing our life

Nunca pensé que me gustaría tanto cocinar, que la cocina de cada uno de los lugares en los que he vivido se convertiría en el corazón de mi hogar, en mi refugio y en el espacio creativo que es hoy.

 

 

Hoy quiero compartirte las experiencias de vida que he descubierto a través de mi exploración de nutrir mi ser, esto es lo que llevo hasta ahora, aprendí:

 

 

  • A observar más, hay un mundo mágico de colores, formas, texturas, sabores y aromas. Nunca dejaré de sorprenderme al partir una fruta o verdura. Nunca dejaré de transportarme a diversos lugares y tiempos al abrir los frascos de especies.
  • A sentir más, reconocer en mi cuerpo aquello que lo hace sentirse bien, energético, brillante.
  • Que la vida es paciente; toma tiempo que la fruta y verdura crezcan y maduren. Cocer un betabel requiere que sepa esperar. Preparar una comida completa lleva tiempo y compromiso.
  • Que hay que saber medir la energía en el proceso de preparación es importante también, el fuego muy alto quema, el fuego muy bajo no siempre alcanza. Lo mismo se aplica a la vida.
  • A no tomarme todo tan en serio, ser creativa y flexible, a reír más, jugar con ingredientes, variar recetas, usar lo que tenga a la mano porque no en todos los países se consigue lo mismo.
  • A mostrarme más, a compartir más. me gusta que cada plato se vea colorido, poner atención en el acomodo y esto es para mí un regalo visual, saber que los detalles cuentan más de lo que creemos.
  • A saber que los tragos amargos pasan, pero acompañada pasan más rápido y pueden acompañarse de buen humor.
  • A planear más, pero también a improvisar, hacer la lista de lo que consumiría esa semana, organizar cuando poner a remojar, cuando cocinar, saber utilizar lo que ya estaba en su punto y aprovechar todo lo que la vida me presentaba en ese momento.
  • A saber que es importante tener límites saludables, que hay cosas que no nos caen bien por diversos motivos y hay que saber decir que eso no es para nosotros. Que hay que tener claro cuando ya fue suficiente.
  • A agradecer poder sentarme a la mesa y darme cuenta de las infinitas bendiciones que me rodean.

Aprendí más que nada que la vida se saborea a cada instante.

Gracias por leerme y por compartir un rato hoy,

Adriana

¡Juntas brillamos más!

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I’d never thought I’d love so much to cook, I had not imagined that every single kitchen from the places I’ve lived would become the heart of my home, my refuge and my creative space.

 

Today I want to share with you the life experiences I’ve discovered through my exploration at nourishing my body and soul, and this is what I’ve came up so far, I’ve learned:

 

 

 

  • To observe more, there is a magical world of colors, shapes, textures, flavors and aromas. I will never cease to be astonished when cutting up a fruit or vegetable. I will never stop from letting myself let carried away in time and space by the smell of spices.
  • That life is patient; it takes time for fruit and vegetables to grow and mature. Cooking a beet requieres me to know how to wait. Preparing a good meal takes time and compromise.
  • That energy must be measured during preparation, a high flame will burn and a low flame might not be enough. The same applies in life.
  • To not take things so seriously, to be creative and flexible, to laugh more, play more with ingredients, make changes to recipes, use whatever is handy at the moment since I might not find the same at every place.
  • To show up more, to share more, I like that every plate looks colorful, to pay attention on how it looks and for me this becomes a visual gift, knowing that details count much more than we believe.
  • To know that even the bitter bite will pass, and if you’re with someone they pass on quicker and even with a good laugh.
  • To plan and improvise as well, making a list of what I’m consuming in a week, organizing when something has to washed, soaked, cooked, using what requires to be eaten as soon as possible and taking advantage of all that life is presenting to me at that moment.
  • Having healthy limits, knowing that there are things that are not good for me and learning to say no, having clear as well as when I’ve had enough.
  • Being thankful of being able to sit at the table and appreciating the infinite blessings that surround me.

Most of all, what I have learned is to know that we savour each instant of life. 

Thanks for reading and sharing today,

Adriana

Together we shine brighter!

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