Vuelve a respirar libremente: Sistema nervioso, nervio vago y cáncer // Breathe free again: Nervous system, vagus nerve and cancer

Para comprender este artículo necesitamos un poquito de biología del cuerpo humano. Para algunas/os fue una maravilla aprenderla en la escuela o en la universidad, y para otros un verdadero laberinto. En fin, tanto si perteneces al primer grupo como al segundo, hagamos que leer esto sea fácil y entretenido. De pasada, encontremos de nuevo el milagro en la perfección del cuerpo humano.

El Sistema Nervioso Autónomo (SNA) está comprendido por el Sistema Nervioso Parasimpático (SNP) y el Sistema Nervioso Simpático (SNS). El SNS controla gran parte del organismo en situaciones de ansiedad, stress o miedo, tomando las decisiones de lucha o huida. En tanto, el SNP tiene como función principal provocar o mantener un estado de relajación y descanso tras esfuerzos, y de disminuir el efecto del stress negativo. Ambos sistemas actúan de forma complementaria o alternada, dependiendo de nuestras necesidades. Para enlazar el organismo con el Sistema Nervioso Central (SNC), nuestro increíble cuerpo uiliza el Sistema Nervioso Periférico el cual está formado por nervios sensitivos y motores que realizan infinidad de funciones. Los principales caminos periféricos del SNP son los nervios Vagos. Cada nervio Vago (izquierdo y derecho) es bidireccional, y contiene dos grupos de fibras eferentes (las cuales transmiten señales desde el SNC hacia el cuerpo), y tres grupos de fibras aferentes, transmitiendo información desde el cuerpo al SNC.

El nervio Vago (en general se utiliza su nombre en singular), en palabras menores, se extiende en ramificaciones desde el bulbo raquídeo hasta el tórax y abdomen.Su función es otorgar el componente parasimpático a distintas vísceras, por ejemplo: pulmones, corazón, bronquios, estómago, esófago, intestino, páncreas e hígado, sobre las cuales tiene distintos efectos. Entre ellos, es en parte responsable del ritmo cardíaco, la peristalsis  (movimiento intestinal), la sudoración, algunos movimientos durante la ingestión de alimentos, y la movilidad pulmonar durante la inhalación, retención y exhalación.

En este punto, tomemos un respiro profundo (literalmente), y exploremos ligeramente cuan amigos llegan a ser el Yoga y nuestro Sistema Nervioso. La relación entre el Yoga, el SNP, y nuestro desconocido y extremedamente útil nervio Vago es realmente directa. Y es que es posible vincular todos estos conceptos a través de la respiración yóguica o Pranayama. Todos nos hemos dado cuenta alguna vez de que los estados emocionales afectan el ritmo respiratorio. Por ejemplo, cuando estamos enojados respiramos fuerte o ruidosamente; al contrario de cuando estamos en calma, momento en el cual la respiración se vuelve suave, rítmica y relajada. Si lo planteamos al revés, muchas veces cambiando el ritmo respiratorio es posible inducir un estado de calma o agitación, tal y como lo ejecutan los actores cuando necesitan interpretar distintas emociones. Por tanto, la pregunta es: 

¿Es posible afectar a nuestro Sistema Nervioso, y por consecuencia modificar la respuesta corporal, solamente practicando ejercicios de respiración?

Y la respuesta es un enorme SÍ, incluso podrías tratar justo ahora – aunque seguro lo has hecho miles de veces consciente o inconscientemente-: Si podemos afectar el ritmo, patrón e incluso la profundidad de la respiración, yendo un poco más profundo en la teoría, podemos ir directo a cambiar  hacia positivo la respuesta de lucha del SNA (Lehrer et al, 1999; Fokkema et al, 1999).

Modelos de neurorecepción describen los efectos de la respiración Yoguica a nivel de los alveólos, baroreceptores, quimioreceptores y sensores distribuidos en las estructuras respiratorias. Estas últimas envian información acerca del estado y actividad respiratorios a través de los aferentes Vagales a otras estructuras del Sistema Nervioso Central, que controlan la percepción del exterior, los estados cognitivos, las expresiones somáticas y algunos comportamientos o respuestas a estímulos particulares (Brown & Gerbarg, 2005, 2009; Bernardi, 2001). La respiración, al ser una de las únicas funciones autonómicas que como ya mencionamos puede ser voluntariamente alterada, provee una herramienta de control única a través de la cual, seleccionando el patrón respiratorio correcto, envia mensajes a través del SNS y SNP a nuestro cerebro, para afectar de forma directa como este percibe, interpreta y responde a la realidad, particularmente a los estados de stress. Aún más, debido a que la respiración es una función vital para la supervivencia (mejor no probar a aguantar la respiración por más de un minuto), las señales provenientes del sistema respiratorio deben ser atendidas de forma inmediata, por lo cual estas tienen prioridad número uno a la hora de modificar la actividad y respuesta cerebral. Es así, como la intervención en la respiración mejora el balance vagal y aumenta el estado de resiliencia al stress (Streeter, 2012; Brown & Gerbarg, 2005; 2009)

Por ejemplo, Ujjayi Pranayama (con ligera contracción laringea y cierre parcial de la glotis para disminuir el flujo de aire) aumenta la presión intratorácica y disminuye el ritmo cardiaco. Aún más, cuando detenemos la respiración ejecutando Ujjayi aumentamos la actividad del SNP, incrementando los estados de relajación profunda, restauración y descanso (Calabrese et al, 2000; Telles et al, 1992). Y otro ejemplo más: el canto del Om. Sin considerar sus efectos místicos ni energéticos si no quieres, sólo el canto involucra una lenta exhalación y resistencia al paso del aire al contraer las cuerdas vocales para producir el sonido, lo cual aumenta el tono vagal y la relajación fisiológica (Telles et al, 1995).

Respiración y Cáncer

La sobreactividad del SNS con respecto al stress, en general se asocia con la probabilidad de generación de múltiples desordenes: psiquiátricos, tendencia a la dependencia de sustancias, desórdenes neurólogicos y cardiovasculares, metabólicos, e inmunológicos, tales como procesos infecciosos, asma y cáncer (Andersen et al, 1994). Con respecto a esta última enfermedad, y es necesario aclararlo, aún no hay una demostración científica certera que asegure que el stress provoca cáncer. Sin embargo, de seguro genera alteración funcional del organismo y aumenta las probabilidades, ya que genera conductas negativas tales como fumar o beber en exceso, sobre-alimentarse, o depender de sustancias nocivas [1]. La práctica regular de ejercicios de respiración, como ya hemos explicado, potencia los estados de relajación, mejora la respuesta al stress evitando la sobre-reacción, favorece el desarrollo pulmonar y eleva la capacidad de oxigenación manteniendo un sistema inmunológico fuerte y funcionando correctamente, lo cual es vital que las “natural killers” o “células asesinas” hagan su trabajo (Brittenden et al, 1996).

Si ya has pasado o atraviesas este proceso, muchos pacientes de cáncer aseguran que los ejercicios de respiración ayudan al manejo del dolor,  y a sobrellevar el stress que este proceso supone [1].

En general, si quieres practicar ejercicios de respiración, lo primero es observar el ritmo natural que llevas, y también fijarte si respiras por tu boca o tu nariz. Esto funciona para conocerte un poco más y para focalizar tu mente. Por otro lado, respirar sigue siendo y será siempre un proceso tuyo, del cual puedes empoderarte ayudándote a sanar. Uno de los ejemplos que propone Tari Prinster en su libro Yoga for Cancer es la respiración abdominal. Sólo tiéndete sobre tu espalda, pon un bloque de yoga justo sobre tu ombligo, y comienza a respirar. Observa y concéntrate en como el bloque sube y baja a medida que inhalas y exhalas. Procura no cansarte con este ejercicio. Si eso sucede, vuelve a tu respiración normal.

Prácticas suaves de relajación a través de la respiración.

Luego de observar los efectos de Pranayama, muchas veces hemos comentado en clases acerca de la dificultad de practicar Pranayama en el trabajo, en casa, o incluso en la calle. Pues te cuento que para practicarlo, no es necesario sentarse con las piernas cruzadas en una sala de Yoga. Si tienes tiempo, es bueno enmarcar tu práctica preparando tu cuerpo con Asanas, Mantras y un ambiente tranquilo, pero si no, incluso puedes hacerlo caminando. Existen muchas técnicas de meditación que incluyen caminatas lentas y respiración suave, así que si vas por la calle ánimate a un stop. Te propongo dos ejercicios, uno en casa, y otro por donde tus pies te lleven.

1-. Ejercicio en casa: Ujjayi Pranayama con Flexión Profunda

– Inhala profundo y con la exhalación muevete lentamente a Uttanasana.

– Respira profundo tres veces por nariz.

– Contrae ligeramente la glotis, de forma que puedas oir un sonido como el que se produce con el

movimiento de las olas del mar. Practica esta respiración por 3 minutos.

– Respira profundo tres veces por nariz.

– Vuelve a la respiración normal.

– Lentamente, con la inhalación, comienza a volver a una postura normal de pie.

Si tienes tendencia a los mareos, puedes realizar este ejercicio con cuidado y cerca de una pared, para apoyarte en caso necesario. No se recomienda en casos de hipotensión arterial. Tampoco se recomienda en casos en los cuales tus medicinas para tratamiento de cáncer estén provocando fatiga o problemas cardíacos. Evítalo si estás en quimioterapia.

2-. Ejercicio caminando

– Inhala y exhala profundo por nariz al ritmo de tu caminata; comienza a caminar mas lento, coordinando inhalación y exhalación con el ritmo de tus pasos. Verás como aprendes a respirar con calma si unes movimiento y respiración.

– Para terminar el ejercicio, solo vuelve a tu respiración normal y sigue tu camino.

Siempre respiramos, y siempre sentimos. Espero que volvamos a tomar conciencia de este proceso,

modificandolo a voluntad, y generando así cambios por dentro y por fuera.

Que tengas una buena semana!

Claudia

Sobre mi:

Mi nombre es Claudia Pavez, soy nacida y criada en Chile, América Latina, donde viví hasta el año 2016. Actualmente vivo en Trondheim, Noruega, con mi esposo, nuestra hija de 1 año y nuestro perrito.

Tengo una formación científica completa. Soy Licenciada en Física y Doctora en Geología, y aún dentro de este contexto el Yoga vino a cambiar mi forma de ver el mundo, de vivir y de sentir. Esta disciplina me transformó absolutamente, hasta el punto que he decidido unir ambos mundos con el fin humilde de mejorarlos mutuamente. Debido a esto, y luego de una práctica constante, decidí convertirme en instructora de Hatha Yoga en el 2014, periodo en el cual comencé a estudiar un curso de formación de 2 años en la Academia Chilena de Yoga. En el año 2015 comencé a tomar algunos cursos acerca de métodos para manejar la salud mental y de control respiratorio a través del Yoga que buscaban la aplicación en pacientes atravesando algún proceso relacionado con el cáncer. Recientemente finalice el curso de formación para Cáncer de Mama, guiado por la Doctora Adriana Cabañas, utilizando el programa Flor de Loto. Actualmente, junto con brindar clases regulares en Trondheim, llevo a cabo investigación en el área de Yoga Oncológico y Yoga Oncológico Preventivo, y participo como instructora en cursos cortos ligados a Yoga Terapia, Meditación, y cuidados relacionados a la mama y al cáncer de mama. Mi intención a futuro es extender los conocimientos científicos en torno a los efectos del Yoga en Oncología general.

Me gusta mucho que mis clases siempre tengan un significado, y que quienes practican puedan disfrutar del movimiento, guiándolos a preparar su cuerpo para las fases más avanzadas de la practica: meditación, pranayama y Yoga Nidra. Siempre trato de crear espacios para respirar con calma, para focalizarnos en la quietud que viene luego del movimiento y para calmar los pensamientos, cerrando los ojos para percibir los efectos de un buen trabajo interior.

 

Referencias:

[1] www.cancer.gov

[2] Yoga for Cancer, Tari Prinster.

Andersen BL, Kiecolt-Glaser JK, Glaser R. A biobehavioral model of cancer stress and disease course. Am. Psychol. 1994. 49:389–404

Brittenden, J., Heys, S.D., Ross, J., Eremin, O. Natural Killers and Cancer. Cancer. 1996. V. 77; 7, 1226 – 1243.

Brown RP, Gerbarg PL. Sudarshan Kriya yogic breathing in the treatment of stress, anxiety, and depression: Part II-Clinical applications and guidelines. J. Altern. Complement Med.  2005. 11:711–717.

Brown RP, Gerbarg PL. Sudarshan Kriya yogic breathing in the treatment of stress, anxiety, and depression: part I-neurophysiologic model. J. Altern. Complement Med. 2005. 11:189–201.

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Bernardi L, Gabutti A, Porta C, Spicuzza L. Slow breathing reduces chemoreflex response to hypoxia and hypercapnia, and increases baroreflex sensitivity. J. Hypertens. 2001. 19:2221–2229.

Calabrese P, Perrault H, Dihn TP, Eberhard H, Benchetrit G. Cardiorespiratory interactions during resistive load breathing. Am. J. Physiol. Regul. Integr. Comp. Physiol. 2000. 279:R2208–2213.

Fokkema D. The psychobiology of strained breathing and its cardiovascular implications: a functional system review. Psychophysiology 1999. 36:164–175.

Lehrer P, Sasaki Y, Saito Y. Zazen and cardiac variability. Psychosom. Med. 1999. 61:812–821.

Streeter, C.C., Gerbarg, P.L., Saper, R.B., Ciraulo, D.A., Brown, R.P. Effects of yoga on the autonomic nervous system, gamma-aminobutyric-acid, and allostasis in epilepsy, depression, and post-traumatic stress disorder. Medical Hypothesis. 2012. V. 78; 5, 571 – 579.

Telles S, Desiraju T. Heart rate and respiratory changes accompanying yogic conditions of single thought and thoughtless states. Indian J. Physiol. Pharmacol. 1992. 36:293–294.

Telles S, Nagarathna R, Nagendra HR. Autonomic changes during ‘‘OM’’ meditation. Indian J. Physiol. Pharmacol. 1995. 39:418–420.

 

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To understand this article, we need a little bit of biology of the human body. For some of us, was a wonderful experience to learn it at school or at university, and for others, a true labyrinth with no way out. Whatever, if you belong to the first group or to the second one, reading this is easy and fun. At the same time, find again the miracle in the perfection of the human body.

The Autonomic Nervous System (ANS) is constituted by the Parasympathetic Nervous System (PNS) and the Sympathetic Nervous System (SNS). The SNS controls a large part of the human organism in situations like anxiety, stress or fear, making the fight or flight decisions. Meanwhile, the main function of the PNS is to cause or maintain a state of relaxation and rest after efforts, and to reduce the effect of negative stress. Both systems are always acting in a complementary or alternating way, depending on our needs. To link the organism with the Central Nervous System (CNS), our incredible body uses the Peripheral Nervous System which is formed by sensory and motor nerves that perform many functions. The main peripheral roads of the PNS are the Vagus nerves. Each Vagus nerve (left and right) is bidirectional, and contains two groups of efferent fibers (which transmit signals from the CNS to the body), and three groups of afferent fibers, transmitting information from the body to the CNS.

The Vagus nerve (in general, its name is used in a singular way) extends into branches from the medulla oblongata to the thorax and abdomen. Its function is to activate the parasympathetic component of different organs, for example: lungs, heart, bronchia, stomach, esophagus, intestine, pancreas and liver, on which it has different effects. Among them, it’s partly responsible for heart rate, peristalsis, intestinal movement, sweating, some movements of our mouth during food intake, and lung mobility during inhalation, air retention and exhalation.

At this point, take a deep breath in (literally), and lightly explore how deeply connected Yoga and our Nervous System are. The link between Yoga, the PNS, and our unknown and extremely useful Vagus nerve is direct: is possible to link all these concepts through Yogic Breathing or Pranayama. We have all realized that our emotional states affect the breathing rate. For example, when we are angry, we breathe loudly; on the contrary, when we are calm, the breathing becomes soft, rhythmic and relaxed. Going in the opposite direction, often changing the breathing rhythm is possible to induce a state of calm or agitation, just like the actors do when they need to interpret different emotions. Therefore, the question is:

Is it possible to affect our Nervous System, and consequently modify the body response, only practicing breathing exercises?

And the answer is a capital YES, you could even try right now – although surely you have done it a thousand times consciously or unconsciously: – If we can affect the rhythm, pattern and even the depth of breathing, going a little deeper into the theory, we can go directly to change the response of the SNA from negative to positive (Lehrer et al, 1999, Fokkema et al, 1999).

Neuro-receptor models describe the effects of Yogic breathing at the level of the alveoli, baroreceptors, chemoreceptors and sensors distributed in the respiratory structures. All of them are always sending information about the state and activity of the respiratory system. This information travels from the afferents to other structures in the Central Nervous System, which control perception, cognitive states, somatic expressions, some behaviors and responses to external stimuli (Brown & Gerbarg, 2005, 2009; Bernardi, 2001). Breathing, being one of the only autonomic functions that we can change voluntarily, provides a unique control tool. This means that selecting the correct respiratory pattern, we are sending messages through the SNS and PNS to our brain, to directly affect how it perceives, interprets and responds to reality, particularly stress states. Furthermore, because breathing is a vital function for survival (better not to try to hold your breath for more than a minute), the signals that are coming from the respiratory system must be answered immediately, so these have priority in the brain activity and response. This is how the intervention in breathing improves the vagal balance and increases the resilience to stress (Streeter, 2012; Brown & Gerbarg, 2005; 2009)

For example, Ujjayi Pranayama (with slight laryngeal contraction and partial closure of the glottis to decrease the air flow) increases intrathoracic pressure and decreases the heart rate. Additionally, when we practice air retention with Ujjayi, we increase the activity of the PNS, increasing the states of deep relaxation, restoring and rest (Calabrese et al, 2000; Telles et al, 1992).  Another example: the Mantra OM. Without considering its mystical or energetic effects if you don’t want to, only the chanting process involves a slow exhalation and resistance to the airflow. So, when we are contracting the vocal cords to produce the sound, this increases vagal tone and physiological relaxation (Telles et al, 1995).

Breathing and Cancer

The over-activity of the SNS with respect to stress, is generally associated with the probability of generating multiple disorders: psychiatric problems, tendency to substance dependence, neurological and cardiovascular affections, metabolic illnesses and immunological disorders, such as infectious processes, asthma and cancer (Andersen et al, 1994). With respect to this last disease, it is necessary to clarify that there is no, pro tem, accurate scientific demonstration to ensure that stress causes cancer. However, generates functional alteration in the organism and increases the probabilities to have it: generates negative behaviors such as smoking or excessive drinking, over-feeding, or relying on harmful substances [1]. The regular practice of breathing exercises, as we explained before, enhances the states of relaxation, improves the response to stress avoiding overreaction, promotes expanding the lung range and increases oxygenation capacity by maintaining a strong immune system, which is vital for the «natural killers” work (Brittenden et al, 1996).

If you walked through or go through this process, many cancer patients say that breathing exercises help to manage pain, and to cope with the stress that this process supposes [1].

In general, if you want to practice breathing exercises, the first thing is to observe the natural rhythm that you have, also seeing if you breathe through your mouth or nose. This works to know you a little bit more and to focus your mind. On the other hand, breathing remains and will always be your process, from which you can empower yourself by helping you to heal. One of the examples proposed by Tari Prinster in her book Yoga for Cancer [2] is the abdominal breathing. Just lie on your back, put a yoga block right on your belly button, and start to breathe. Observe and concentrate your mind on how the block rises and falls as you inhale and exhale. Try not to get tired with this exercise. If that happens, return to your normal breathing.

Gentle relaxation practices using your breathing.

After observing the effects of Pranayama, we often comment in classes about the difficulty of practicing Pranayama at work, at home, or even out of home. Well, I can tell you that to practice it, it’s no necessary to go to the Yoga Studio. If you have time, is always good to frame your practice preparing your body with Asanas, Mantras and a quiet environment, but if not, you can even do it walking. There are many meditation techniques that include slow walking and gentle breathing. I propose to you two exercises, one at home, and another where ever you are.

1-. Exercise at home

Ujjayi Pranayama with a deep forward bend

– Inhale deeply and with the exhalation move slowly to Uttanasana (intense forward bend).

– Breathe deeply three times through your nose.

– Ujjayi Pranayama: Try to contract the glottis slightly, so that you can hear a sound like the one produced with the movement of the waves in the sea. Practice this breath for 3 minutes.

– Breathe deeply three times through the nose.

– Return to normal breathing.

– Slowly, with the inhalation, begin to return to a normal standing position.

If you have dizziness, you can perform this exercise carefully and close to the wall, to support you if necessary. It is not recommended in cases of hypotension. It is also not recommended if your medicines for cancer treatment are causing fatigue or heart problems. Avoid it if you are on chemotherapy.

2-. Walking exercise with complete breathing

– Inhale and exhale deeply through your nose following the rhythm of your walk; start walking slower, coordinating inhalation and exhalation with the rhythm of your steps. You will see how you learn to breathe calmly if you join movement and breathing.

– To end the exercise, just go back to your normal breathing.

We always breathe and always feel. I hope we are aware of this process again,

modifying it when we need, and thus generating changes inside and out.

Have a good week!

Claudia

 

References:

[1] www.cancer.gov

[2] Yoga for Cancer, Tari Prinster.

Andersen BL, Kiecolt-Glaser JK, Glaser R. A biobehavioral model of cancer stress and disease course. Am. Psychol. 1994. 49:389–404

Brittenden, J., Heys, S.D., Ross, J., Eremin, O. Natural Killers and Cancer. Cancer. 1996. V. 77; 7, 1226 – 1243.

Brown RP, Gerbarg PL. Sudarshan Kriya yogic breathing in the treatment of stress, anxiety, and depression: Part II-Clinical applications and guidelines. J. Altern. Complement Med.  2005. 11:711–717.

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Telles S, Nagarathna R, Nagendra HR. Autonomic changes during ‘‘OM’’ meditation. Indian J. Physiol. Pharmacol. 1995. 39:418–420.

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